Me gusta que mi vista se nuble,
y que mi cuerpo desvaríe y perderme.
Me gusta que mi cabeza explote,
y las palabras broten, diciendo incoherencias.
Mi necedad, como la de Erasmo, es consciente.
Me alimento de sensaciones, de encarecimientos.
Puede titilar mi alma, millones de minutos;
puede extralimitarse mi tórax,
pero seguirá existiendo.
¡Que importan las consecuencias!
Si es otro más, otro que pasará al recuerdo,
como cumpleaños de 6 años,
como casamiento de primo,
como recital sin lujos.
Y quemar las naves,
detonar el futuro,
si sólo hay hoy
y nada más que hoy.
domingo, 31 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Elic, sir
Ella a mí, Girondo. Y el vieja empieza a hablar de que las ama cuando saben volar -sin importar narices, ni nalgas, ni alientos-; y no puedo sentirme más de acuerdo.
Además, juega en el misticismo que fue ella quien me dio el preciado obsequio, que tanto refleja una mirada mía que ella despertó.
Y vuela, vuela cuando hace el amor y cuando mira a las sábanas vecinas flamear en la soga.
En un lapso de 61 días maté a un misántropo en la heladera y me comí todo el plato de sonrisas.
Que lindo es mutar.
Además, juega en el misticismo que fue ella quien me dio el preciado obsequio, que tanto refleja una mirada mía que ella despertó.
Y vuela, vuela cuando hace el amor y cuando mira a las sábanas vecinas flamear en la soga.
En un lapso de 61 días maté a un misántropo en la heladera y me comí todo el plato de sonrisas.
Que lindo es mutar.
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