miércoles, 27 de enero de 2010

Elic, sir

Ella a mí, Girondo. Y el vieja empieza a hablar de que las ama cuando saben volar -sin importar narices, ni nalgas, ni alientos-; y no puedo sentirme más de acuerdo.
Además, juega en el misticismo que fue ella quien me dio el preciado obsequio, que tanto refleja una mirada mía que ella despertó.

Y vuela, vuela cuando hace el amor y cuando mira a las sábanas vecinas flamear en la soga.
En un lapso de 61 días maté a un misántropo en la heladera y me comí todo el plato de sonrisas.

Que lindo es mutar.

1 comentario:

  1. vos,
    marinal,
    dos amafigas, dos plumpiernas
    con minamitas que te sincarician.
    Desarman la cama,
    y me despierto:
    eucalipto amialiento-

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