MASCULINO (25) entra al comedor de la casa. HERMANA (29) está sentada en la mesa, tomando mates. Lo mira fijamente, con la cara sin gesto.
HERMANA
Che, te lavé las sábanas que estaban en el cesto.
MASCULINO
Ah, muchas gracias... Dame un mate.
HERMANA
Si, si, sentate.
Le ceba un mate.
HERMANA
Estaban re rojas las sábanas.
MASCULINO toma el mate en silencio
HERMANA
No es para que te enojés, te digo de onda.
MASCULINO
No, todo bien. Estaba colgado nomás. ¿Qué me preguntabas?
HERMANA
No, nada. Te decía que estaban re rojas las sábanas. Tenían unos manchones...
MASCULINO
Uh, las hubieses dejado para que las lave yo.
HERMANA
No, no me costó lavarlas.
MASCULINO
¿Entonces?
HERMANA
Que se yo. Me parece medio mal, viste.
MASCULINO
¿Qué te parece mal?
HERMANA
No sé, que anden manchando las sábanas.
MASCULINO
Bueno, ROBERTA estaba indispuesta y tuvimos relaciones. Qué va'cer.
HERMANA
Pero no da que manchen las sábanas con sangre.
MASCULINO
¿Por qué? Si no cuesta sacarlas.
HERMANA
Y porque es sangre
MASCULINO
¿Y?
HERMANA
Y... que es su sangre menstrual.
MASCULINO
Pensá en alguna vez que te hayas cortado el dedo cortando verduras. Bueno, la misma sangre que te sale del dedito es la que le sale a ROBERTA del mico. Sólo que cuando vos te cortás, llorás del dolor y cuando tenemos relaciones lloramos de la alegría.
Le devuelve el mate.