No creo en tu causa, no la respeto, no me pertenece ni me identifica.
Me burlo de tus formas, de tus fórmulas, de tu formato y tu formación.
¡De tu informalidad!
Padezco a cada segundo tu respiración, y me decepcionás con el sólo acto de despertarte.
Carecés de todas mis talentos, de mis dotes, mis cualidades.
¡Carecés de mi arte!
Te odio, maldito inepto. Tu intrascendencia, tus reclamos, tus metas.
Y odio vivir en tu cuerpo.
miércoles, 17 de febrero de 2010
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